Una nueva oleada de misiles balísticos iraníes cruzó los cielos de Israel durante la madrugada del domingo 29 de marzo, en lo que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) identificaron como el más reciente ataque nocturno del IRGC. El ejército israelí reportó que sus sistemas de defensa aérea respondieron y que sus fuerzas atacaron previamente "centros de mando móviles" del régimen iraní en Teherán, luego de detectar que Irán relocalizó sus centros de mando tras los bombardeos de semanas anteriores.
El portavoz militar israelí estimó que aproximadamente el 90% de los emplazamientos donde Irán desarrolla armamento dirigido contra Israel han sido golpeados desde el inicio de la Operación Furia Épica el 28 de febrero. En paralelo, la Guardia Revolucionaria amenazó con atacar universidades estadounidenses en países del Golfo, dando un plazo hasta el lunes 30 al mediodía para que el gobierno de EEUU emitiera una condena formal de ataques a instalaciones académicas iraníes.
En el plano diplomático, Pakistán anunció que mediará una reunión cuadrilateral de emergencia este lunes 30 de marzo en Islamabad, con la participación de Turquía, Egipto y Arabia Saudita. Islamabad también informó que Irán autorizó el paso de 20 buques paquistaníes por el Estrecho de Ormuz, dos por día, como gesto de distensión. Irán también respondió formalmente al plan de 15 puntos que EEUU le hizo llegar a través de Pakistán, y ahora espera una contrapropuesta de Washington.
Rusia lanzó durante la noche del sábado al domingo contra Ucrania un misil hipersónico Kinzhal y 442 aparatos aéreos no tripulados de ataque —tipos Shahed, Gerbera, Italmas y otros— desde direcciones rusas de Briansk, Kursk, Oriol, Mílerovo y Primorsko-Ajtarsk, así como desde Crimea. La Fuerza Aérea ucraniana informó que logró derribar o neutralizar 380 de los 442 drones, con impactos de 16 en siete localizaciones.
El ataque representa el mayor lanzamiento masivo de drones desde el inicio de la guerra. Las negociaciones trilaterales (Rusia-Ucrania-EEUU) permanecen "en pausa", según el portavoz del Kremlin Dmitry Peskov, quien vincula el estancamiento al rol de Washington en la guerra en Irán. Rusia realizó entre el 23 y 24 de marzo su mayor ataque con drones acumulado —casi un millar de aparatos en 48 horas— y Ucrania respondió con 389 drones contra puertos petroleros rusos en el Báltico, dañando terminales en Primorsk y Ust-Luga.
Rusia exige el control total de la región de Donetsk como condición previa a cualquier acuerdo. Ucrania rechaza ceder territorio sin garantías de seguridad. La Unión Europea expresó preocupación porque el alto consumo de municiones en los ataques contra Irán puede reducir la capacidad de Washington de suministrar armas a Kiev. Zelenski reiteró que solo una reunión directa Putin-Zelenski puede desbloquear el proceso.
Decenas de miles de personas marcharon el sábado 28 de marzo por las calles de Nueva Jersey en el tercer día nacional de acción de las protestas "No Kings", un movimiento que movilizó a millones en todo el país 14 meses después del inicio del segundo mandato de Trump. En Camden, una marcha que se extendió por varias manzanas terminó en un mitin en Wiggins Waterfront Park, a orillas del río Delaware.
El senador demócrata Andy Kim, hijo de inmigrantes coreanos, presentó a su madre al público. "Quería que viniera aquí para que vea por lo que estamos luchando", dijo. El congresista Donald Norcross denunció que republicanos en el Congreso intentaron añadir 10 años de financiación del ICE al presupuesto del DHS —moción que fue derrotada—. El comisionado de Camden declaró en el mitin: "ICE, ya no tienen permiso en las propiedades del condado. ¡Salgan de nuestro condado!"
Los manifestantes citaron múltiples agravios: el despliegue de agentes del ICE en aeropuertos como JFK y Newark Liberty —donde cuatro agentes fueron vistos el 25 de marzo—, el plan de convertir un depósito en Roxbury en un centro de detención para 1,500 personas, la guerra en Irán que muchos ven como ilegal, y las presiones sobre el registro electoral. La gobernadora Sherrill, que ya firmó la ley que prohíbe la cooperación policial con el ICE, enfrenta ahora una demanda federal del DOJ.
Las fuerzas del Movimiento 23 de Marzo (M23), con respaldo documentado de Ruanda, continuaron el domingo violando el acuerdo de alto el fuego mediado en Doha, expandiendo su presencia en el norte y sur de Kivu en la República Democrática del Congo. Según el ejército congoleño (FARDC), M23 tiene presencia en siete de los ocho territorios de Kivu Sur, incluyendo terrenos adquiridos sin combate durante la vigencia del alto el fuego. La Unión Africana y EEUU respaldaron el acuerdo; ninguno tiene mecanismos efectivos de enforcement.
En Sudán, el conflicto entre las Fuerzas Armadas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) continúa sin mediación activa. La guerra, que comenzó en abril de 2023, lleva ya dos años y cuenta con más de 150,000 muertos estimados. Las negociaciones de Jeddah fracasaron; la IGAD no tiene capacidad de presión real; y Washington, concentrado en Oriente Medio, ha dejado Sudán fuera de su agenda diplomática prioritaria. Más de 12 millones de personas siguen desplazadas.
La conexión entre ambas crisis es estructural: los minerales del este del Congo —coltán, oro, wolframio, estaño— están en cada teléfono inteligente del mundo. Ruanda extrae o facilita la extracción de esos minerales a través del M23. Las potencias occidentales que consumen esos minerales no tienen incentivo real para presionar a Kigali. El resultado: una guerra que lleva años produciendo víctimas con total impunidad.
El lunes 30 de marzo, Islamabad acogerá una reunión de cancilleres de Turquía, Egipto, Arabia Saudita y Pakistán, el primer encuentro de este tipo desde el inicio de la guerra entre EEUU-Israel e Irán. La reunión fue organizada inicialmente por Turquía pero trasladada a Islamabad tras la imposibilidad de Pakistán de viajar. El canciller turco Hakan Fidan confirmó la reunión y explicó la decisión de cambiar de sede.
La reunión se produce luego de que Irán respondiera formalmente —a través de Islamabad— al plan de 15 puntos para el alto el fuego propuesto por EEUU, sin aceptarlo explícitamente pero abriendo un canal de negociación indirecto. Pakistán también consiguió de Irán la autorización de paso de 20 buques paquistaníes por el Estrecho de Ormuz, dos por día, como gesto de distensión que Islamabad calificó como "un paso hacia la paz."
Europa sigue fuera de las conversaciones. Ni Francia, ni Alemania, ni el Reino Unido participan en la diplomacia activa sobre el conflicto iraní. El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente Macron impulsan el rearme europeo autónomo, reconociendo implícitamente que Washington no los incluirá en los grandes tableros geopolíticos. El debate sobre el artículo 5 de la OTAN y su aplicabilidad en escenarios fuera del área euroatlántica sigue sin resolverse.
Los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, lanzaron el sábado su segundo ataque militar contra Israel desde el inicio de la guerra el 28 de febrero. El portavoz hutí Yahya Saree confirmó que el grupo atacó "varios objetivos vitales" en el sur de Israel. En respuesta, Israel interceptó un misil lanzado desde Yemen. La portavoz militar israelí, la general de brigada Effie Defrin, declaró que Israel estaba "preparado" para este tipo de escalada.
La Guardia Revolucionaria iraní atacó el sábado las fábricas de aluminio EMAL en Emiratos Árabes Unidos y ALBA en Bahréin, en represalia por los ataques estadounidenses e israelíes a infraestructura industrial iraní. Emirates Global Aluminium confirmó "daños significativos" en sus instalaciones. ALBA reportó lesiones leves a dos empleados. En paralelo, el aeropuerto internacional de Kuwait fue atacado con drones, dañando su sistema de radar sin provocar víctimas, según la agencia estatal KUNA, que atribuyó el ataque a "Irán y sus aliados."
El balance humano del conflicto sigue creciendo: 13 militares de EEUU han muerto desde el inicio del conflicto, incluyendo seis en el accidente de un avión cisterna en Iraq. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán declaró que más de 1.300 civiles iraníes han muerto, entre ellos más de 200 niños. En Líbano, al menos 886 personas han fallecido desde que Israel comenzó sus operaciones el 2 de marzo.